A veces sólo necesitas tiempo, tal como un río requiere de tiempo para llegar de la montaña al mar.

 

A veces sólo necesitas quedarte quieto, esperar y observar. Hay situaciones que se resuelven por sí solas.

 

A veces sólo necesitas poner atención a tus sensaciones para saber lo que tienes que saber, y con eso basta.

 

Tiempo. Quietud. Espera. Observación. Sentir. Saber. 

 

La voz interna habla sin palabras y sin embargo, habla tu verdad más irrefutable. Habla a través de tu cuerpo, de sus sensaciones, sus síntomas, sus posturas y gestos.

 

Te entrega respuestas en tus sueños, sobre todo en esos que tienes justo antes de despertar. Y te regala certezas justo después de abrir los ojos.

 

Te toma por sorpresa en una frase escuchada al pasar, o en la escena de una película que te atrapa en medio un zapping.

 

Llevas un oráculo dentro de ti y su puerta es el silencio.

 

Si logras sentirte logras saberte. Sólo recuerda esto: cuando tienes que hacer un esfuerzo por convencerte de algo, es simplemente porque quizás eso no es tu verdad.